Nuestros filtros de polvo seco de alta calidad eliminan el polvo seco, las partículas y los microorganismos del aire comprimido.
La fibra de vidrio y la espuma de alta eficiencia garantizan la máxima filtración de polvo seco.
El diseño óptimo y medios filtrantes que utilizan nuestros filtros de aire comprimido minimizan la caída de presión y mantienen los costes de funcionamiento al mínimo.
Se seleccionan materiales de alta calidad como núcleos de acero inoxidable, juntas tóricas dobles, tapas selladas con epoxi y carcasas del filtro con recubrimiento anticorrosivo para garantizar un alto rendimiento y fiabilidad.
El mantenimiento del filtro se facilita mediante elementos insertables, mientras que los nervios de refuerzo externos de la carcasa roscada aseguran un agarre firme.
Los cartuchos del filtro incorporan un indicador de servicio que avisa cuando la caída de presión llega a 350 mbar. Debe llevarse a cabo una operación de servicio cuando se presente esta alerta, anualmente o después de 4.000 horas de funcionamiento, lo que ocurra primero.
Nuestros filtros de polvo seco DDp(+) y PDp(+) evitan eficazmente que el polvo, las partículas y los microorganismos derivados de la corrosión, la suciedad y el material de adsorción entren en el flujo de aire comprimido.