Ventajas de utilizar herramientas neumáticas en vez de eléctricas

Los fabricantes siempre buscan la manera de reducir costes y aumentar el rendimiento al mismo tiempo. Aunque el precio inicial de una herramienta eléctrica resulta atractivo, las herramientas neumáticas ofrecen un coste total de propiedad menor y mayor productividad a largo plazo. ¿Cómo lo consiguen?

12 de julio de 2018

Herramientas y Soluciones Industriales

Estas son algunas razones que demuestran por qué las herramientas neumáticas son mejores que las eléctricas:

Ergonomía superior: en el caso de las amoladoras de alta productividad, los factores ergonómicos más importantes son el peso y el nivel de vibración de la herramienta. Sujetar una amoladora pesada durante toda una jornada de trabajo supone un gran esfuerzo y tensión para el operario. Y la situación empeora aún más si este se ve expuesto a altos niveles de vibración de la máquina. El proceso de trabajo se alarga y el operador corre el enorme riesgo de sufrir futuras lesiones que podrían resultar en una baja laboral.

Relación potencia-peso: las amoladoras neumáticas ofrecen una mejor relación potencia-peso que las eléctricas. En pocas palabras, las amoladoras neumáticas desarrollan una potencia mucho mayor en relación con su tamaño y peso en comparación con casi todos los otros tipos de motor. Los fabricantes de herramientas eléctricas suelen clasificar la potencia de sus herramientas por la potencia que se suministra a los motores eléctricos. Sin embargo, en las especificaciones de estos equipos no se indica que la potencia que se suministra no es la misma que llega al eje. En realidad, el abrasivo instalado en la herramienta solo recibe entre el 50 % y el 60 % de la potencia nominal. Con las herramientas neumáticas, en cambio, la potencia de entrada es la misma que la de salida. Si una herramienta neumática tiene una potencia nominal de 1 CV, esta será la potencia de extracción de material que llegará al eje.

Productividad mejorada: las amoladoras neumáticas no se ven afectadas por las sobrecargas y pueden mantener la potencia indicada, por lo que se obtiene un mayor índice de producción. Los operarios de herramientas eléctricas deben tener cuidado para no sobrecargar la herramienta, ya que el motor se vería dañado y los costes de reparación o sustitución serían muy altos.

Sin riesgo de descarga eléctrica: se suelen usar amoladoras de todo tipo en entornos con humedad, materiales conductores y líquidos inflamables. Los cables dañados suponen un riesgo para la seguridad del operario, pues se puede producir una descarga eléctrica. Además, los fabricantes de metal suelen confiar en productos químicos inflamables, como la acetona, para limpiar y preparar los metales antes de la soldadura. Si los líquidos se derraman y forman charcos, los cables eléctricos defectuosos pueden inflamarlos rápidamente. Las concentraciones de vapor pueden ser más altas al trabajar en los espacios confinados tan habituales de los sectores de la minería y la limpieza de depósitos. Por el contrario, las herramientas neumáticas no necesitan electricidad, y sus motores de aletas giratorias no generan chispas.

Alto rendimiento en entornos adversos: las dos mayores amenazas que afectan a la vida útil de una herramienta eléctrica son el polvo y el calor, y mojarlas o usarlas bajo un sol abrasador tampoco ayuda. Por su naturaleza intrínseca, los motores eléctricos tienen un ciclo de trabajo nominal que hay que respetar, ya que, si no se hacen descansos períodicos, el calor generado por el propio motor puede disminuir el rendimiento y, en última instancia, provocar fallos prematuros en la herramienta. Además, la generación de partículas es inherente en cualquier proceso de extracción de materiales y, en el caso de los compartimentos de motor con puerta abierta necesarios para la refrigeración, los motores de las herramientas eléctricas son más susceptibles a la acumulación de polvo y residuos. Las herramientas neumáticas, por el contrario, tienen un ciclo de trabajo del 100 %, lo que significa que están diseñadas para funcionar 24 horas al día, 7 días a la semana.

Facilidad de mantenimiento: las amoladoras de grado industrial no son equipos desechables, ya que admiten el mantenimiento y la reconstrucción de manera periódica durante muchos años. El intervalo de mantenimiento medio de una herramienta eléctrica está entre 60 y 120 horas, momento a partir del cual suele ser necesario limpiarla. Una herramienta neumática de grado de mantenimiento/taller, por su parte, ofrece una media de 200 horas entre intervalos de mantenimiento, mientras que una amoladora neumática de grado industrial puede funcionar 2000 horas entre una puesta a punto y otra.

Advantage air tool

Conclusión: ya sea para desbarbar piezas en un taller, preparar una superficie para pintura o cortar puertas o plataformas en una fundición, el objetivo de cualquier persona es terminar un producto lo antes posible. Con las amoladoras neumáticas, pasará menos tiempo realizando el trabajo y se sentirá más seguro y cómodo durante el proceso. Gracias a su ciclo de trabajo nominal del 100 % y a los largos intervalos de mantenimiento, además, pasará más tiempo trabajando y menos en el mantenimiento de las herramientas. Aunque el coste inicial de una amoladora neumática puede ser mayor, lo que importa es el coste total de propiedad. Las herramientas neumáticas son una excelente inversión que proporciona significativas ventajas en términos de productividad de fabricación.